Peniciliosis cervicofacial. Reporte de dos casos y revisión de literatura

por Manuel Alejandro Carrillo Heredia.¹ Esther Diana Carolina Ferraez Castañeda.² Angel Reyes Ocha.³ Verónica Sanchéz Pozos.³ Laura Olivia Estrada Hernández.⁴ Arturo Gómez Pedroso Balandrano.⁵ Noviembre 2017

¹ Residente de cuarto año de la Especialidad en Cirugía Oral y Maxilofacial, Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos, ISSSTE. ² Residente de tercer año de la Especialidad en Cirugía Oral y Maxilofacial, Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos, ISSSTE. ³ Medico adscrito de la Especialidad en Cirugía Oral y Maxilofacial, Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos, ISSSTE. ⁴ Jefe de servicio y profesor titular del curso de Especialidad en Cirugía Oral y Maxilofacial, Facultad de Odontología, UNAM-Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos, ISSSTE. ⁵ Médico adscrito del Servicio de Medicina Preventiva, Hospital Regional Lic. Adolfo López Mateos, ISSSTE.

Peniciliosis cervicofacial. Reporte de dos casos y revisión de literatura

Resumen

Las infecciones en la región de la cabeza y cuello pueden ser provocadas por distintos microorganismos, como bacterias, hongos, protozoarios y virus, con manifestaciones clínicas distintas, así como comportamiento y curso clínico diferentes. Las infecciones provocadas por hongos son la mayor fuente de morbilidad y mortalidad; éstos se dividen en patógenos y oportunistas, y dentro de éste último se encuentra el género Penicillium, el cual puede causar micosis profunda o sistémica y afecta pulmones, piel, médula ósea, y en particular el sistema reticuloendotelial. En el presente artículo se refieren dos casos de infecciones cervicofaciales provocadas por el género Penicillium sp., una en tejidos blandos y otra en hueso, en un paciente masculino y uno femenino respectivamente, las cuales fueron tratadas multidisciplinariamente, logrando su completa resolución.

Palabras clave: Penicillium, peniciliosis, Penicillium marneffei, infecciones maxilofaciales por Penicillium.

Las infecciones en la región de la cabeza y cuello pueden ser provocadas por diferentes microorganismos, como bacterias, hongos, protozoarios y virus, con manifestaciones clínicas distintas, así como comportamiento y curso clínico diferentes. Esto hace difícil su manejo médico-quirúrgico, ya que son infecciones que ponen en riesgo la vida del paciente por el potencial riesgo de extensión a espacios peligrosos y de obstrucción de la vía aérea. Por este motivo son imperativas la identificación del agente causal y la realización de los procedimiento quirúrgicos adecuados a tiempo. Las infecciones provocadas por hongos son la mayor fuente de morbilidad y mortalidad; los factores de riesgo significativo incluyen terapia antibiótica a largo plazo y de amplio espectro, inmunosupresión, ya sea iatrogénica (pacientes sometidos a transplante o quimioterapia) o adquirida (pacientes con VIH), así como lesiones críticas.15

Los hongos importantes médicamente se pueden dividir en patógenos y oportunistas, siendo los patógenos aquellos que causan infección incluso en huéspedes sanos; se encuentran en áreas endémicas, mientras que los oportunistas, debido a su baja virulencia, producen infecciones primariamente en pacientes inmunocomprometidos. Además, existen otro tipo de hongos que normalmente no infectan a seres humanos, pero que en casos excepcionales, y reuniéndose las condiciones adecuadas por parte del huésped, pueden llegar a hacerlo, volviendo difícil su diagnóstico y tratamiento.15

Dentro de este género de hongos se encuentra el Penicillium sp., el cual es un hongo dimórfico, patógeno y/o oportunista, el cual causa una micosis profunda o sistémica que se caracteriza por afectar pulmones, piel, médula ósea, y en particular el sistema reticuloendotelial. La mayoría de los casos se han presentado en el Sudeste Asiático, en concreto en Tailandia y el sur de China.1,2,4,5,7,8,9,11,12

El género Penicillium es el más diverso en término de número de especies y variedad de hábitats. Las especies de Penicillium son saprófitas, ubicuas, y oportunistas. Nutricionalmente son muy poco exigentes, pudiendo crecer en casi cualquier ambiente con una salpicadura de sales minerales, cualquiera que sea la forma más compleja de carbono orgánico y una amplia gama de ambientes físico-químicos, es decir, temperatura, pH y potencial redox.9

La mayoría de las especies descritas son hongos del suelo, y su presencia en los alimentos es más o menos accidental y rara vez de consecuencia; sin embargo, un buen número de especies están estrechamente asociadas con el suministro de alimentos humanos. Algunas son más especializadas: varias son patógenos destructivos en la fruta (Penicillium digitatum, P. expansum, P. italicum); algunas crecen por debajo de 0.80 Aw (P. brevicompactum, P. chrysogenum, P. implicatum), a baja tensión de oxígeno (P. roqueforti) o son resistentes a la preservación (P. roqueforti). Muchos de estos hongos son psicrotróficos y son capaces de causar deterioro de los alimentos a temperaturas de refrigeración; sin embargo, existen algunos subgéneros que son carcinogénicos, inmunosupresores, o provocan daños a órganos, principalmente riñones e hígado, pero de prevalencia en animales, no en humanos. Son muy pocos los que pueden llegar a causar infecciones en humanos cuando las condiciones óptimas se reúnen. Tal es el caso de Penicillium citreonigrum, que causa la enfermedad oriental conocida en Japón como el beriberi cardiaco agudo. Reconocida por los últimos tres siglos, esta enfermedad se presentó con frecuencia en adultos jóvenes sanos, y la muerte podría ocurrir al cabo de unos pocos días, causada por la micotoxina citreoviridina producida por el hongo. Se puede encontrar en el arroz, la harina y el trigo, y de manera menos frecuente en frijoles, especias y mermelada.1,9

Penicillium citrinum produce una toxina renal llamada citrina de toxicidad moderada, la cual afecta a cerdos, aves y ratones, y produce diarrea y degeneración renal. Se ha demostrado recientemente un impacto de la citrinina en células T humanas (Wichmann et al., 2002; Tammer et al., 2007); sin embargo, el efecto global de la citrinina sobre los seres humanos sigue sin ser documentado. Es más frecuente encontrar esta especie en cereales, pero también se le puede hallar en harina, frutos secos, amaranto y carnes fermetadas y curadas.1,9

Penicillium oxalicum produce ácidos secalónicos. Entre ellos, el ácido secalónico D se produce como un metabolito principal de esta especie, y se sabe que induce la fisura palatina en animales y potencialmente en humanos (Dhulipala et al., 2005; Reddy, 2005). En la naturaleza se ha encontrado en polvo de grano a niveles de hasta 4.5 mg/kg (Ehrlich et al., 1982), y también se informó de polvo de grano recogido en instalaciones de almacenamiento de cereales. Como resultado de su rápido crecimiento a 37°C, esta especie está muy extendida en productos y alimentos tropicales, sobre todo en Tailandia, Indonesia y Filipinas.1,9

El hongo Penicillium marneffei es un hongo patógeno emergente intracelular que es capaz de causar infección diseminada tanto en humanos como en animales. Ha sido descrito como la cuarta infección oportunista más común en pacientes con VIH, seguido de la tuberculosis.10

De estas especies de hongos, el Penicillium marneffei merece especial atención, ya que está bien documentado que es la especie más común del género Penicillium en causar infección sistémica grave en humanos, pudiendo provocar manifestaciones clínicas tales como fiebre, hepatomegalia, linfadenopatía, abscesos de tejidos blandos y úlceras cutáneas crónicas.4,23

Antecedentes históricos

El primer aislamiento de Penicillium marneffei fue hecho en Vietnam por Segretain et al., en 1956, a partir de las ratas de bambú (Rhizomys sinensis). Tiempo después, en 1959 hicieron la descripción de un caso adquirido accidentalmente por inoculación del hongo. El primer reporte “natural” de la infección en humanos fue hecho por Disalvo et al. en 1973, en un paciente con linfoma de Hodgkin. A la fecha hay cerca de 1000 casos bien documentados, en especial asociados al VIH-SIDA, la mayoría provenientes del Sudeste Asiático y el sur de China; en algunas regiones de esa zona es la cuarta infección micótica oportunista.7,8,20

Epidemiología

La mayoría de los casos se presentan en el Sudeste Asiático, en concreto en Tailandia y el sur de China. También se han reportado casos de individuos que han viajado a esa zona, por ejemplo, procedentes de Estado Unidos, Francia, Australia, Reino Unido y Holanda. Se llega a presentar en cualquier sexo; sin embargo, la mayoría de los reportes indica un predominio en los varones. La enfermedad se ha reportado desde niños de cuatro meses hasta ancianos de 72 años, con un promedio de edad entre la tercera y cuarta décadas de la vida, siendo los asiáticos los más afectados, debido a que viven en la zona endémica y no por susceptibilidad de raza, pues se ha observado en extranjeros (sajones) que visitan el Sudeste Asiático, especialmente en pacientes con VIH / SIDA y también en otros huéspedes con defectos inmunitarios celulares.6,8,13,21

Patogénesis

El P. marneffei sólo ha sido aislado de las ratas de bambú (Rhizomys sinensis y R. pruinosus), así como de sus madrigueras. Aunque no se conoce la forma de infección, algunos autores mencionan que es por el contacto con las heces, secreciones y material contaminado por estos animales, o bien por la costumbre que se tiene en los países asiáticos (Tailanda y el sur de China) de comer este tipo de ratas.2,7,11,22,23

Se han sugerido muchas vías de entrada de los organismos al huésped, incluyendo a través de pequeños traumatismos cutáneos, la inoculación directa, la inhalación y la ingestión. Puede haber expansión hematógena a huesos y articulaciones desde una lesión en piel como sitio primario de afectación.4,5,11,22,23

Debido a su carácter oportunista, esta especie afecta a pacientes con VIH / SIDA y también a otros huéspedes, especialmente con defectos inmunitarios celulares. Se ha confirmado por el estudio modelo experimental murino (tímico frente a atímico) que la inmunidad mediada por células juega un papel central en un mecanismo de defensa del huésped contra la infección por P. marneffei. En la actualidad, la peniciliosis se ha descrito en una amplia gama de individuos con defecto inmunológico primario, alteración del estado inmunológico, como enfermedad autoinmune, lupus eritematoso y defecto inmunológico secundario, como pacientes con cáncer inmunocomprometido o receptores de trasplante.10

Aún se desconoce la patogenia exacta; sin embargo, es fundamental una característica del P. marneffei: la capacidad de realizar dimorfismo térmico, es decir, que se comporta potencialmente como un hongo patógeno primario, muy similar al Histoplasma capsulatum. En el ambiente se presenta como un hongo filamentoso que se reproduce de manera similar a todos los Penicillium, pero al ingresar al huésped tiene la capacidad de cambiar morfológica y bioquímicamente, comportándose como una levadura. Tanto en infecciones naturales como inducidas en laboratorio, el microorganismo muestra una alta predilección por afectar órganos del sistema reticuloendotelial (bazo, hígado, nódulos linfáticos y médula ósea), por lo que actúa en forma similar al H. capsulatum y a algunas especies de Leishmania. Es importante citar que cuando la peniciliosis afecta a pacientes inmunocompetentes se comporta de manera diferente que cuando afecta a inmunodeprimidos, en particular por VIH-SIDA.11

Manifestaciones clínicas

Los aspectos clínicos son muy variados; el padecimiento se puede presentar en forma aguda o crónica, esto más bien relacionado con el factor de predisposición. En general, en la mayoría de los casos se presenta con signos y síntomas inespecíficos, como son: fiebre intermitente, cefalea, malestar general y pérdida de peso. Es importante mencionar que hay dos comportamientos de la peniciliosis: uno cuando está asociada al SIDA (80% de los casos) y otro en pacientes inmunodeprimidos por otras causas, e incluso inmunocompetentes. Las manifestaciones clínicas que tienen en común ambos grupos son: lesiones cutáneas, pérdida de peso, linfadenopatías, anemia, leucocitosis, hepatomegalia y alteraciones pulmonares.6,8,10,11

Las manifestaciones cutáneas son muy polimórficas en ambos grupos, en general formadas por pápulas, pústulas y nódulos. En los pacientes VIH-negativo además se presentan abscesos y úlceras (no genitales), mientras que en el grupo de pacientes VIH-positivo son frecuentes en paladar, boca, laringe, úlceras en genitales, así como lesiones acneiformes y moluscoides.6,8,10,11,21,22

Las lesiones orales han sido descritas como lesiones ulceradas o papulares, siendo la mucosa palatina el sitio más comúnmente involucrado. Las manifestaciones orales de peniciliosis son poco conocidas y sólo se han reportado algunos casos. Dado que las manifestaciones orales pueden ser los primeros signos clínicos en pacientes con infección por el VIH y / o SIDA antes de la diseminación de la peniciliosis, el diagnóstico precoz es importante para estos pacientes.2,12

Cabe mencionar que la enfermedad se disemina con facilidad, afectando pulmones como una neumonía; se presentan además hepatomegalia, esplenomegalia y linfadenopatías. Los pacientes pueden cursar con anemia, leucopenia, leucocitosis y trombocitopenia. Hay daño a una diversidad de órganos como médula espinal, tracto gastrointestinal, cerebro, riñones, corazón, o bien, es posible presentar fungemia. 2,12,21,25

Diagnóstico

El diagnóstico definitivo generalmente se realiza mediante cultivo del hongo a partir de sangre, biopsia de piel, médula ósea o ganglios linfáticos, o mediante hallazgos histopatológicos de material de biopsia.10

Las tinciones de Giemsa y sobre todo PAS son sumamente útiles para observar las levaduras características, redondas u ovales, que miden de 2 a 4.5 µm de diámetro, con un tabique central. Es importante remarcar que son muy similares a H. capsulatum.3,18,19,24

En el cultivo crece en los medios habituales de agar Sabouraud a temperatura ambiente (25-28°C). En un periodo de dos a tres días desarrolla colonias verdosas, granulares, en un inicio amarillo-verdosas y después gris-verdosas, pero si se incuba a 37°C, desarrolla colonias levaduriformes, cremosas en un inicio blanco-grisáceas y más tarde blanco-rosadas, de superficie rugosa, con pigmento rojo-café, menos difusible. Al microscopio se observan blastoconidios redondos y alargados, con un tabique central, que miden entre 2 y 8 µm de diámetro.1,9 (Figura 1)

Figura 1. Blastoconidio de Penicillium marneffei (azul de algodón, 60X).
Figura 1. Blastoconidio de Penicillium marneffei (azul de algodón, 60X).

Histológicamente se llegan a presentar tres tipos de imágenes. En peniciliosis de pacientes inmunocompetentes se observan dos patrones histológicos. El primero es una reacción granulomatosa de tipo tuberculoide, compuesta de linfocitos, células plasmáticas y en ocasiones células gigantes; las levaduras típicas de P.marneffei están por lo regular dentro de los macrófagos y miden entre 2 y 4 µm; algunas veces se encuentran extracelularmente y llegan a medir hasta 8 µm; los septos centrales ayudan a distinguir estas levaduras del H. capsulatum. La segunda imagen histológica es de reacción supurativa, con abundantes neutrófilos. En cambio, en los pacientes inmunocomprometidos, la imagen característica es la de la necrosis focal rodeada de la gran cantidad de macrófagos que contienen numerosas células levaduriformes de P. marneffei en su interior, las cuales también se pueden encontrar de forma extracelular. Las tinciones de Grocott, pero sobre todo las de PAS, permiten distinguir mejor las estructuras micóticas.3,18,19,24

Tratamiento

En los casos graves y diseminados el tratamiento de elección debe ser a base de anfotericina B (desoxicolato), a las dosis habituales de 0.25 a 0.75 mg/kg al día, y en algunos casos se puede dar 1 mg/kg al día. Con anfotericina B lipídica se reportan mejores resultados y menores efectos colaterales; la dosis recomendada es de 5 mg/kg al día, con un rango de 3-5 mg/kg al día. Con la anfotericina B liposomal la dosis estándar es de 3 mg/kg al día, con un rango de 3-5 mg/kg al día. Para la anfotericina B de dispersión coloidal (complejo colesterilsulfato) la dosis es de 3-4 mg/kg al día. Se sugiere administrar la anfotericina B de cualquier tipo como terapia sola, pero en los casos graves es mejor combinarla con un azol sistémico.14

Los derivados azólicos se han estudiado in vitro e in vivo y el que mejores resultados da es el itraconazol. De los derivados azólicos, Penicillium marneffei ha mostrado resistencia al fluconazol.11 Se debe administrar a dosis de 200 a 400 mg al día; asociado con anfotericina B aporta mejores resultados. Recién se ha probado con éxito el variconazol; sin embargo, sólo hay algunos reportes y no de grandes series. Éste es recomendado para pacientes inmunocompetentes, o bien como terapia concominante con anfotericina B. Es importante citar que aunque los casos responden bien a la terapia, es recomendable dar terapia de mantenimiento por 10 semanas debido a que la infección recurrente ocurre comúnmente dentro de semanas a meses después de la suspensión de la terapia antifúngica, y en aquellos asociados al SIDA se requiere dejar un tratamiento de mantenimiento obligatoriamente.16,17

Casos clínicos

Caso 1

Paciente masculino de 70 años de edad se presentó al servicio de urgencias del Hospital Regional Licenciado Adolfo López Mateos con un diagnóstico de angina de Ludwig y fue transferido a nuestro servicio para manejo. Clínicamente presentó aumento de volumen en región submandibular, sublingual y submental indurado, doloroso a la palpación, hiperémico, hipertérmico, así como presencia de fasciotomías con drenes tipo penrose, las cuales fueron hechas por especialista en un hospital privado. Como cronicodegenerativos el paciente padecía DM tipo 2 descontrolada. Presentó los siguientes laboratoriales a su ingreso: Eri: 3.74 mill/uL, Hb: 11.9 mg/dl, Hto: 34.8%, Leu: 16.8 mil/uL, Pla: 443 mil/uL, Glu: 510 mg/dl. Se inició esquema antibiótico a base de penicilina G procaínica, 4 millones de UI cada 6 horas, metronidazol 500 mg IV cada 12 horas, lavado con solución a tercios a través de fasciotomías y toma de cultivo. La TAC demostró área hipodensa a tejido blando asociada a fasciotomía, sin datos de colección purulenta (Figura 2). Se obtuvieron resultados a los 4 días, los cuales fueron de Enterobacter aerogenes; se realizó un segundo cultivo al no presentar evolución favorable, obteniendo resultado positivo a Penicillium sp., por lo cual se interconsultó al Servicio de Medicina Preventiva, quienes indicaron iniciar con itraconazol 100 mg IV cada 12 horas, presentando mejoría franca al proceso infeccioso. Se egresó con esquema antimicótico de itraconazol 100 mg VO por 12 semanas y se dio seguimiento por medio de la consulta externa; el paciente presentó adecuada evolución y actualmente no hay datos de recidiva. (Figura 3)

Figura 2. Corte axial en el que se observa imagen hipodensa a tejido blando correspondiente a fasciotomía.
Figura 2. Corte axial en el que se observa imagen hipodensa a tejido blando correspondiente a fasciotomía.
Figura 3. Fotografía caudocefálica que muestra cicatriz retráctil en región submandibular derecha.
Figura 3. Fotografía caudocefálica que muestra cicatriz retráctil en región submandibular derecha.

Caso 2

Paciente femenino de 81 años de edad acudió al servicio de cirugía maxilofacial del Hospital Regional Licenciado Adolfo López Mateos refiriendo inicio de padecimiento con sintomatología dolorosa intensa, pulsátil y espontánea en incisivos mandibulares, de 15 días de evolución, y posteriormente un aumento de volumen en región mentoniana. Clínicamente presentó aumento de volumen en región mentoniana y submentoniana bilateral, hipertérmico, hiperémico, fluctuante, de bordes difusos, doloroso a la palpación; intraoralmente presentó focos sépticos dentales asociados a incisivos centrales y laterales. Se decidió realizar excéresis de focos sépticos dentales y fasciotomía submental bajo anestesia local; se prescribió clindamicina 300 mg VO cada 6 horas y cefalexina 1 g VO cada 8 horas, así como analgésico. Se manejó por consulta externa, presentando mejoría parcial; sin embargo, se realizó ingreso hospitalario 10 días después por presentar exacerbación del padecimiento con extensión a espacio submandibular derecho. Se tomó TAC simple y contrastada en la cual se observó un área osteolítica mal definida, con presencia de secuestro en cuerpo mandibular derecho (Figura 4); se estableció diagnóstico de osteomielitis supurativa crónica. Se decidió realizar decorticación y secuestrectomía bajo anestesia general balanceada (Figura 5), se envió a estudio histopatológico pieza quirúrgica así como cultivo, obteniendo resultados de osteomielitis crónica y S. aureus y Pseudomona aeruginosa respectivamente. Se continuó con manejo antibiótico a base de metronidazol y ceftriaxona; presentó evolución tórpida con presencia de fístula a los 8 días de revisión, tomándose nueva TAC, se realizó debridación, drenaje, lavado y toma de biopsia, la cual se envió a estudio histopatológico que resultó positivo a Penicillium sp. Se realizó interconsulta al Servicio de Infectología, donde se prescribió linezolid IV y a su egreso linezolid 600 mg VO cada 24 horas e itraconazol 100 mg VO cada 12 horas durante 12 semanas, con lo cual remitió el proceso infeccioso. Se efectuó seguimiento por consulta externa; la paciente presentó una evolución adecuada, actualmente sin datos de recidiva. (Figura 6)

Figura 4. Corte coronal de TAC que muestra secuestro en la porción anterior de cuerpo mandibular.
Figura 4. Corte coronal de TAC que muestra secuestro en la porción anterior de cuerpo mandibular.
Figura 5. Fotografía de cuerpo mandibular después de realizar decorticación y secuestrectomía.
Figura 5. Fotografía de cuerpo mandibular después de realizar decorticación y secuestrectomía.
Figura 6. Gammagrafía ósea con Tc-99m previa y de control (a y b respectivamente) en las cuales se observa una mayor captación del radionúclido (a).
Figura 6. Gammagrafía ósea con Tc-99m previa y de control (a y b respectivamente) en las cuales se observa una mayor captación del radionúclido (a).

Discusión

Los procesos infecciosos cervicofaciales ocasionados por el género Penicullium sp. son extremadamente raros y no hay datos de casos reportados en la literatura; por lo tanto, no existe reporte sobre el manejo terapéutico que debe realizarse en dichos casos.

Este hongo es extremadamente raro y está geográficamente restringido a Asia Oriental; afecta principalmente a pacientes VIH-positivos y SIDA, inmunodeprimidos e inmunocompetentes, siendo la especie Penicillium marneffei la más relacionada a infecciones tanto focales como diseminadas en humanos.2,12

El mecanismo de infección de Penicillium marneffei en humanos es incierto. Se ha sugerido que conidios fúngicos se inhalan de una fuente ambiental y posteriormente se diseminan de los pulmones en un huésped inmunosuprimido, aunque se han propuesto otras vías de entrada. Un grupo de investigadores sugirió que los pacientes con exposición ocupacional u otra exposición al suelo tenían más probabilidades de estar infectados con Penicillium marneffei. Se ha reportado que el periodo de incubación varía de semanas a años después de la exposición al hongo. La infección primaria o la reactivación de la enfermedad latente son posibles.2

Sólo unos pocos casos que involucran la cavidad oral han sido descritos hasta la fecha. Las manifestaciones orales de peniciliosis son poco conocidas y sólo se han reportado algunos casos, apareciendo generalmente en individuos con enfermedad diseminada. Pueden presentarse como pápulas brillantes, erosiones o úlceras poco profundas de diferentes tamaños, cubiertas de tejido necrótico amarillo blanquecino. Los sitios de predilección incluyen el paladar, la encía, la mucosa labial, la lengua y la orofaringe. Se ha reportado perforación del paladar duro. El diagnóstico diferencial incluye las enfermedades vesiculobulosas, liquen plano erosivo, úlceras traumáticas, úlceras aftosas, úlceras de tuberculosis y úlceras sifilíticas.2,12

En la literatura de medicina dental y oral, la infección por Penicillium marneffei generalmente no aparece como una de las manifestaciones orales o infección fúngica oral oportunista en el SIDA; sin embargo, las ulceraciones orales asociadas a Penicillium marneffei fueron reportadas en 16 de 124 pacientes con SIDA en una revisión por Nittayananta.2

Ya que las manifestaciones orales pueden ser el primer signo clínico en pacientes con VIH positivo y/o SIDA con infección antes de la diseminación de la peniciliosis, un diagnóstico temprano y oportuno es importante en estos pacientes.12

Conclusión

Penicillum marneffei es una micosis tratable; sin embargo, un retraso en el diagnóstico y tratamiento puede ser fatal. Por eso un diagnóstico rápido y preciso es esencial.

No existen casos reportados de infecciones causadas por el hongo en la región maxilofacial; por eso en estos casos se decidió dar manejo conforme a los protocolos establecidos para el tratamiento de infecciones cervicofaciales y osteomielitis en cirugía maxilofacial, así como estabilidad sistémica de los pacientes y manejo antimicótico a base de itraconazol 100 mg IV intrahospitalario e itraconazol 100 mg VO ambulatorio por 12 semanas, obteniendo excelentes resultados a dicho manejo, concluyendo así que el manejo oportuno de este tipo de infecciones micóticas es fundamental, basado en un diagnóstico rápido y preciso y en un tratamiento farmacológico y quirúrgico específico que nos garantice la completa eliminación del hongo y evitar su recidiva.

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