EL ARTE

DE LA ODONTOLOGÍA

sin pieza de mano ni bisturí (parte 1)

 

 

C.D.E.O. Rogelio Calderón Loera.¹

Paulina de los Ángeles

Calderón Ávila.²

 

¹ Estudiante de la Especialidad en Estomatología Pediátrica en la UASLP.

² Maestría en Odontología Laser (ITAV).

 

Desde hace más de sesenta años la odontología tradicional se basa en la utilización de torno dental y/o piezas de mano de alta y baja velocidad, así como el uso del bisturí, para tratamientos dentales de diversa índole. En el presente artículo se hace una revisión de la bibliografía hasta dar a conocer tecnología de punta actual, tal como el láser dental, aire abrasivo dental seco y húmedo, y el ozono para uso dental, con el fin de evaluar nuevas alternativas que nos permitan avanzar en cuanto a las herramientas dentales y ofrecer tratamientos de calidad, con nuevas técnicas y equipos de última generación.

 

Palabras clave: láser dental, aire abrasivo, ozono dental.

Una pieza de mano (taladro dental) es un pequeño taladro de alta velocidad que se utiliza durante los procedimientos dentales, por lo general para eliminar las caries o moldear la estructura del diente después de la inserción de un empaste o una corona.

 

La civilización del valle del Indo (noroeste de la India) ha dado pruebas de que la odontología ya se practicaba en el 7000 a. C. utilizando instrumentos rotatorios que hacían perforaciones con una profundidad de 3.5 mm, con incisiones concéntricas que indican el uso de una herramienta de perforación en dientes que se ha estimado en 9000 años de antigüedad. En épocas posteriores fueron utilizados taladros mecánicos de mano. Al igual que la mayoría de los taladros de mano, eran bastante lentos, con velocidades de hasta 15 rpm.

 

En 1864, el dentista británico George Fellows Harrington inventó un taladro dental de cuerda llamado erado. El dispositivo fue mucho más rápido que los taladros anteriores, pero también muy ruidoso.

En 1868, el dentista estadounidense George F. Green inventó un taladro dental neumático accionado con pedal de fuelle. El primer taladro dental eléctrico fue patentado en 1875 por Green, un desarrollo que ha revolucionado la odontología.

 

En 1914, los taladros dentales podían alcanzar velocidades de hasta 3000 rpm. Una segunda oleada de rápido desarrollo se produjo en las décadas de 1950 y 1960, incluyendo el desarrollo de la de la turbina de aire.

 

La encarnación moderna del taladro dental es la pieza de mano de turbina de aire desarrollada por John Patrick Walsh en Nueva Zelanda. Esta pieza era impulsada por aire comprimido. El modelo final está en manos de la Commonwealth Development Board de Canadá.¹

 

Encontramos elementos como el torno dental, que consistía en un una pieza que funcionaba con un sistema de poleas y pedal. Se utilizaba para la osteotomías, ayudado con fresas de carburo de tallo largo y corto, así como discos de carburo montados en mandriles, o el martillo automático, que consistía en el torno dental con osteótomos especiales, que funcionaban como un taladro percutor y permitían hacer las osteotomías.²

 

La fabricación de piezas de mano accionadas por aire, invención de John Borden³ en 1959, conllevaría a su uso en los procesos de osteotomía dental y maxilar de una manera muy tímida. Posteriormente, a mediados de 1960, el micromotor de aire desplazó al antiguo torno dental.

 

La pieza de mano angulada a 45º y la fresa quirúrgica han modificado el procedimiento fundamental para la realización de este proceso. Hoy en día se cuenta con sistemas de piezas de mano eléctricas, con sistema de iluminación incorporado con diferentes programas y torque de acuerdo a la necesidad. Existen micromotores eléctricos con una serie de programas quirúrgicos para calibrar el torque durante la osteotomía y odontosección y sistema de irrigación incorporado, sistemas de iluminación en los contraángulos, y piezas rectas y anguladas para los micromotores.

 

En cuanto al sistema de cirugía piezoeléctrica, que es un mecanismo de ultrasonido, Barone et al. concluyen que el tiempo quirúrgico con este sistema es más prolongado que el realizado convencionalmente con fresas y equipos neumáticos y eléctricos, lo que se consideraría una desventaja, pero minimiza la osteonecrosis y evita el daño al tejido blando circundante, disminuye el trismos, la inflamación y el uso de analgésicos.³ Este sistema podría ser inspirado en aquel de taladro percutor que se utilizó en alguna época y que debió ser traumático y molesto para el paciente.

 

El número de la patente en Nueva Zelanda es el 104611. Ésta fue concedida a John Patrick Walsh, quien concibió la idea de la turbina de aire contraángulo como pieza de mano. En 1957 el Dr. John Borden la comercializó en América por primera vez a través de la compañía Dentsply con el nombre de Borden Airotor.¹

 

Las piezas de mano actuales pueden operar hasta a 800,000 rpm, pero comúnmente las piezas de alta velocidad son de 400,000 rpm para trabajos de alta precisión, y se complementan con piezas de baja velocidad (micromotores) que tienen velocidades de 40,000 rpm para ocasiones en las que se necesita alto torque en vez de alta velocidad.¹

 

El aire abrasivo es, en gran medida, un sustituto del taladro dental, pues con este sistema se puede hacer la remoción de caries y resinas vencidas, siendo de gran utilidad en la preparación de cavidades clase I y clase V.¹ Las cavidades se obturan con resinas de última generación y tanto niños como adultos pueden beneficiarse con esta tecnología. El método de acción del equipo radica en que las partículas de óxido de aluminio (el cual es inerte para el organismo) conjuntamente con el aire, efectúan la apertura sin dolor de las cavidades dentarias.¹

 

En este artículo se hablará de otra alternativa en operatoria dental: el uso de aire abrasivo seco y húmedo para la realización de diversos procedimientos en la operatoria dental, dando otra alternativa al uso de la pieza de mano y no enfocándonos en que llegue a suplir el uso de ésta misma.

Historia del aire abrasivo

 

El aire abrasivo en odontología fue descrito por primera vez por el Dr. Greene Vardiman Black⁴⁷ en los años 1940-1945. Esto fue anterior a la llegada del uso del ácido grabador, que hoy en día es base de la odontología adhesiva, desarrollada por Buonocore.⁴⁸

 

El uso del aire abrasivo fue sugerido en la preparación de cavidades con el fin de evitar las vibraciones, el ruido, el calor y el dolor generado por la pieza de mano. Incluso en aquel tiempo se pensó que sería el sustituto ideal⁴⁹ a la llegada de las piezas de alta y baja velocidad, que fueron menos costosas que el aire abrasivo (tal como en nuestros días). Éste fue el motivo de que no se generalizara su uso, además de que no existía la nanotecnología y los sistemas de restauraciones con los adhesivos de hoy en día, pues se utilizaban el oro cohesivo, la amalgama y los silicatos como materiales de restauración, los cuales requerían retenciones mecánicas para su buen funcionamiento. Por si fuera poco, dominaba la máxima “extensión por prevención”.

 

Este sistema sólo logró subsistir hasta nuestros días usándose con bicarbonato de sodio para profilaxis, y en los laboratorios dentales como arenadores de metales.

 

En 1839, Gaspard Coriolis describió matemáticamente la energía cinética como la energía en movimiento, base donde se sustenta el sistema de la tecnología del aire abrasivo.

 

Este sistema no genera calor por no haber fricción; por lo tanto, no hay dolor, a contraparte de lo que sucede con la pieza de mano de alta velocidad, tradicionalmente usada ayer y hoy, motivo por el cual el 90% de los casos tratados en operatoria dental no requieren de anestesia.

 

El Dr. Robert Black fue el primero en utilizar una unidad de aire abrasivo: el Airdent de la casa comercial SS White, proveedora de este equipo. Este sistema no contaba con recolección del polvo excedente por no haber la tecnología complementaria en ese tiempo, como ya se mencionó. (Figura 1)

 

Bisturí

 

Historia del bisturí

La palabra bisturí comenzó a utilizarse en castellano en el siglo XV, derivada de la francesa bisturí, y ésta de la italiana bictorio, la cual tendría su origen en la ciudad italiana de Pistoia, en la Toscana, a través de la conversión de la p en b; el nombre antiguo de la ciudad era Pistorium en latín y Pistorí en francés. Dicha ciudad era famosa porque en ella se fabricaban espadas, puñales, dagas y cuchillos quirúrgicos desde el Quattrocento.

 

Un bisturí se define como un pequeño cuchillo con variados diseños; es el instrumento emblemático por antonomasia. Está compuesto por una lámina de acero, habitualmente cortante por un borde, llamado filo, y por el otro no cortante o romo, acoplada dicha lámina u hoja a un mango, mediante el cual es manejado por el cirujano. La lámina cortante puede estar definitivamente fijada en el mango, o bien, ser desmontable y desechable tras su uso, para ser sustituida por otra hoja de recambio.⁵

 

El láser

 

Los láseres dentales se nombran en función del medio activo por el que están compuestos: láser de erbium, láser de argón, laser de diodo, etc. El medio activo puede ser un gas (por ejemplo, argón o dióxido de carbono), un líquido (colorantes), un estado sólido (varilla de cristal, por ejemplo, granate de aluminio de itrio del neodimio [Nd:YAG] o erbio itrio-aluminio-granate [Er:YAG]) o un semiconductor (diodos láser). Los medios activos contienen átomos cuyos electrones pueden ser excitados a un nivel de energía metaestable por una fuente de energía. El medio activo puede ser excitado por mecanismos que bombean energía en éste por uno o más de los tres métodos básicos: óptico, eléctrico o químico (por ejemplo, lámparas de xenón flash, otros láseres ópticos, tubos de descarga de gas, corriente eléctrica en los semiconductores).²⁰

 

 

Editorial Renascence S. A. de C. V. 2017