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Estabilidad Primaria

Estabilidad Primaria

Resumen


El presente trabajo expone los diversos autores que estudian la estabilidad primaria como punto importante a considerar en la colocación de los implantes y que realizan diversos estudios para poder comprender el proceso de osteointegración, así como los factores que pudieran afectar y provocar micromovimientos.


La estabilidad primaria se define como la rigidez y resistencia de la unión entre el hueso y el implante. También se caracteriza como la capacidad que tiene un implante para soportar las cargas del mismo, y a su vez para garantizar el éxito en la osteointegración del implante y su permanencia en tejido, además de cumplir con su funcionalidad.

Figura 1

La rehabilitación con implantes dentales es un tratamiento con altas tasas de éxito. En la actualidad el fenómeno de la oseointegración (Branemarck y cols. 1969) ha sido definido por Albrektsson y cols. (1981) como “una conexión funcional y estructural entre hueso sano y la superficie de un implante que soporta carga”. Zarb y Albrektsson en 1991 la definen como “proceso en el que se obtiene y mantiene la fijación rígida y clínicamente asintomática de materiales aloplásticos durante la carga funcional”.

El grupo de Schroeder le llamó “aquilosis funcional”. Se afirmaba que “el hueso nuevo se deposita directamente sobre la superficie del implante siempre que se sigan las reglas para la instalación atraumática del implante y que el implante tenga estabilidad primaria.”

Pero ¿Qué es estabilidad primaria? O fijación inicial. Desde su aparición el término es empleado por clínicos de todo el mundo que buscan rehabilitar pacientes con prótesis implantosoportadas. ¿De qué depende? ¿Por qué varía entre pacientes? ¿Por qué varía entre distintos sitios del mismo paciente?

Es influenciada por varios factores, como la longitud y el diámetro del implante, su diseño, microdiseño de superficie, la técnica de inserción, así como el ajuste entre el implante y su lecho. Sin embargo, los factores más importantes son la calidad y la cantidad del tejido óseo (Hong et al., 2012).

Se considera que el tratamiento exitoso con implantes dentales depende tanto de la cantidad como la calidad de hueso disponibles. Es decir, que las características del hueso para obtener estabilidad primaria juegan un papel preponderante. Varios estudios han relacionado tasas más altas de fracaso para los implantes colocados en tejido óseo con poca calidad o cantidad. Por esto una evaluación precisa de la estructura ósea es esencial antes de la implantación (Isoda, 2012).

Se ha demostrado que la causa de los fracasos en carga inmediata no es debida directamente a esta, sino a los micromovimientos en la interfase hueso-implante. Más o menos como el mecanismo de fracaso durante la resolución de una fractura de hueso. El límite de micromovimiento experimentalmente evaluado en animales es de 50 a 100 micrómetros, cuando se excede lleva a la reabsorción y a la formación de tejido fibroso en la interfase del implante y el hueso, malográndose así la buscada anquilosis funcional.

Figura 2

El término “calidad ósea” no está claramente definido en la literatura. Esto incluye características fisiológicas y estructurales, así como el grado de mineralización del tejido óseo. Aspectos como el metabolismo óseo, recambio celular, maduración, matriz extracelular y vascularidad se enfatizan (Marquezan, 2012).

De qué manera cada uno de estos factores contribuyen al éxito de la terapia con implantes cuando hablamos de calidad aún se desconoce. Es por esto que sólo tomaremos en cuenta un factor, el grado de mineralización. La estabilidad primaria puede ser medida al momento de la colocación de los implantes por medio de varios instrumentos biomecánicos.

La relación entre la estabilidad primaria medida biomecánicamamente y la medición pre-quirúrgica de la densidad ósea puede ayudar al plan de tratamiento para decidir entre los distintos tipos de carga (Molly, 2006).

El estándar de oro para la valoración de la calidad de los tejidos siempre serán los estudios histológicos y la evaluación histomorfométrica, sin embargo, por el requisito indispensable de una biopsia previa a la implantación es poco practicada.

Los clínicos sólo son capaces de detectar hueso muy denso o muy blando al momento del fresado. Esta situación nos lleva a que sólo se puedan detectar en 3% de los pacientes una situación donde la calidad es mala, es decir 1% de las fallas son detectables con este método.

También se puede evaluar la densidad a través de la tomografía computarizada axial y Cone Beam. Houndsfield, premio Nobel de fisiología 1979, describió una calibración cuantitativa en unidades que llevan su apellido, con estas se caracteriza la densidad relativa de una sustancia, cada pixel es asignado entre -1 y 1k. El valor 0 equivale a agua, los tejidos blandos como el músculo (+40), el aire (-1000) y el hueso +50 a +2500. Sin embargo, con el uso de Cone Beam se puede sobrestimar la densidad ósea, esto se debe tomar en cuenta durante la planificación con Cone Beam.

Figura 3

Existe una correlación entre el torque de inserción y la estabilidad primaria. Los valores indicados por cada fabricante que deben ser seguidos al pie de la letra se deben de buscar. Algunos implantes pueden resistir torques de más de 45 N/cm2 mientras que otros pueden causar necrosis por compresión excesiva del tejido óseo. El torque se puede medir con un dinamómetro manual o con el motor para implantes.

Existen distintas formas de controlar la estabilidad primaria, es importante durante la planeación asegurarnos de conocer el grado de mineralización, el tipo de cuerda del implante a usar (autorroscable o no autorroscable), el manejo de la secuencia de fresado o saber utilizar técnicas de condensación ósea, esto para garantizar un factor más para la oseointegración.

Conclusiones

La estabilidad primaria se da en el momento de la implantación, hay que considerar la importancia del estado del hueso y el procedimiento quirúrgico con el que se lleva a cabo; diversos autores apuntan que este último es el más importante; sin embargo, todo forma parte de los factores que intervienen en su implantación y en el proceso de cicatrización, hasta que ocurre la osteointegración que debe ser valorada bajo estudios auxiliares para determinar el nivel de estabilidad.

Referencias

  1. Hong J, Lim Y-J, Park S-O. Quantitative biomechanical analysis of the influence of the cortical bone and implant length on primary stability. Clin. Oral Impl. Res. 23, 2012, 1193–1197 doi: 10.1111/j.1600-0501.2011.02285.x
  2. Isoda K, Ayukawa Y, Tsukiyama Y, Sogo M, Matsushita Y, Koyano K. Relationship between the bone density estimated by cone-beam computed tomography and the primary stability of dental implants. Clin. Oral Impl. Res. 23, 2012; 832–836. doi: 10.1111/j.1600-0501.2011.02203.x
  3. Lioubavina-Hack N, Lang NP, Karring T. Significance of primary stability for osseointegration of dental implants. Clin. Oral Impl. Res. 17, 2006; 244–250. doi: 10.1111/j.1600-0501.2005.01201.x
  4. Marquezan M, Osório A, Sant’Anna E, Souza MM, Maia L, Does bone mineral density influence the primary stability of dental implants? A systematic review. Clin. Oral Impl. Res. 23, 2012; 767–774. doi: 10.1111/j.1600-0501.2011.02228.x
  5. Mesa F, Muñoz R, Noguerol B, Luna JD, Galindo P, O’Valle F. Multivariate study of factors influencing primary dental implant stability. Clin. Oral Impl. Res. 19, 2008; 196–200 doi: 10.1111/j.1600-0501.2007.01450.x
  6. Molly L. Bone density and primary stability in implant therapy. Clin. Oral Imp. Res., 17 (Suppl. 2), 2006; 124–135
  7. Nedir R, Bischof M, Szmukler-Moncler S, Bernard J-P, Samson J. Predicting osseointegration by means of implant primary stability. A resonance-frequency analysis study with delayed and immediately loaded ITI SLA implants. Clin. Oral Impl. Res. 15, 2004; 520–528 doi: 10.1111/j.1600-0501.2004.01059.x
  8. Ribeiro-Rotta RF, de Oliveira RCG, Dias DR, Lindh C, Leles CR. Bone tissue microarchitectural characteristics at dental implant sites part 2: correlation with bone classification and primary stability. Clin. Oral Impl. Res. 25, 2014, e47–e53 doi: 10.1111/clr.12046
  9. Trisi P, De Benedittis S, Perfetti G, Berardi D. Primary stability, insertion torque and bone density of cylindric implant ad modum Branemark: is there a relationship? An in vitro study. Clin. Oral Impl. Res. 22, 2011; 567–570. doi: 10.1111/j.1600-0501.2010.02036.x