Velocidad contra calidad. Dejemos que los arcos y brackets hagan su trabajo

por Dr. Juan Carlos Solorio Quezada.Abril 2018

Especialista Certificado en Ortodoncia 031. Miembro de la Asociación Mexicana de Ortodoncia. Práctica privada en Autlán de Navarro, Jalisco.

Velocidad contra calidad. Dejemos que los arcos y brackets hagan su trabajo

Resumen

Actualmente, en el afán de concluir nuestros casos lo más pronto posible, en muchas ocasiones pasamos por alto si la oclusión que presenta el paciente es la que realmente existe en una relación céntrica. Desde un punto de vista funcional, cabe recordar que para efectos de estabilidad postratamiento, uno de los objetivos de toda terapia oclusal o tratamiento es la inexistencia de una discrepancia entre relación céntrica y máxima intercuspidación.

En muchas ocasiones nuestros casos parecen terminados, con oclusiones ideales y excelentes; sin embargo, si hacemos una desprogramación, una manipulación mandibular o un montado de modelos en un articulador semiajustable en el paciente, podríamos detectar discrepancias importantes, tales como interferencias oclusales o contactos deflectivos, que si no son eliminadas podrían causar zonas de inestabilidad en nuestro resultado final.

Un punto de suma importancia en un tratamiento de ortodoncia es el control del torque posterior para lograr una oclusión funcional, pero a veces no hemos dejado trabajar a los arcos y brackets lo suficiente para poder brindar esa información que estos últimos tienen de fábrica; es decir que si utilizamos cualquier tipo de prescripción de torque distinta a la técnica de Edgewise (que es 0°), tales como las de Alexander, Roth, MBT, Damon, etc., todas tienen prescripciones de torque en sus brackets y tubos, por lo que debemos conocer estas prescripciones para poder dejar que los arcos de alambre en las etapas finales de tratamiento puedan conseguir este torque.

El objetivo de la presentación de este caso clínico es mostrar cómo en algunas ocasiones, cuando pareciera que ya está terminado el caso y podríamos tomar la decisión de retirar la aparatología, en realidad falta mucho camino por recorrer.

Caso clínico

Paciente femenino de 14 años de edad que presenta una maloclusión clase I con un apiñamiento de ligero a moderado. Parece un caso sin mayor complicación. (Figuras 1-3)

Figura 1.
Figura 1.
Figura 3.
Figura 3.

Se decide tratarla con un sistema de autoligado pasivo; durante la primera fase se utilizan alambres redondos de cobre-níquel-titanio (CuNiTi) 0.014 y 0.018. (Figura 4)

Figura 4.
Figura 4.

En la segunda etapa de tratamiento se utilizan arcos de CuNiTi 0.014×0.025 y 0.018×0.025 (Figura 5). Al momento de estar concluyendo la segunda etapa de tratamiento, parece que el caso está a punto de terminar y que la oclusión casi ha alcanzado su máxima intercuspidación (Figura 6); sin embargo, al hacer una manipulación bilateral mandibular y una prueba de carga articular, se detecta una discrepancia importante entre relación céntrica y máxima intercuspidación, y se decide hacer un montado diagnóstico para valorar las relaciones interdentales e intermaxilares. (Figura 7)

Figura 5.
Figura 5.
Figura 6.
Figura 6.
Figura 7.
Figura 7.

El análisis arroja como resultado una discrepancia que de primera intención pudiera parecer una falta de coordinación transversal de arcadas, ya que la arcada superior parece más ancha que la inferior, pero en realidad el problema principal es una falta de torque en el segmento posterior superior, creando una serie de contactos en las cúspides palatinas de premolares superiores y en las cúspides vestibulares de los premolares inferiores principalmente. (Figuras 8-10)

Figura 8.
Figura 8.
Figura 9.
Figura 9.
Figura 10.
Figura 10.

Se decide continuar el tratamiento, iniciando una tercera etapa con un arco de beta-titanio-molibdeno TMA de baja fricción 0.019×0.025. Se deja trabajar por un tiempo aproximado de 10 semanas. (Fi­gura 11)

Figura 11.
Figura 11.

Una vez transcurrido este tiempo, se toma un nuevo registro en el articulador semiajustable, notando gran avance y mejoría en la coordinación interarcadas debido a la expresión del torque progresivo negativo posterior que tienen los brackets y tubos en el segmento posterior. (Figuras 12 y 13)

Figura 12.
Figura 12.
Figura 13.
Figura 13.

Ya que se han dejado trabajar los arcos de TMA durante 6 semana más, se hace una nueva valoración de oclusión y se decide retirar la aparatología. (Figura 14)

Figura 14.
Figura 14.

Se hace un montado para realizar el ajuste oclusal final, buscando lograr la máxima intercuspidación en relación céntrica. (Figuras 15 y 16)

Figura 15.
Figura 15.
Figura 16.
Figura 16.

Los resultados finales se observan en las Figuras 17-26.

Figura 17.
Figura 17.
Figura 18.
Figura 18.
Figura 19.
Figura 19.
Figura 20.
Figura 20.
Figura 21.
Figura 21.
Figura 22.
Figura 22.
Figura 23.
Figura 23.
Figura 24.
Figura 24.
Figura 25.
Figura 25.
Figura 26.
Figura 26.

Conclusiones

La velocidad en los tratamientos no debe anteponerse a la calidad de los resultados estéticos y funcionales. Es de suma importancia dejar que los arcos, brackets y tubos que hemos seleccionado trabajen el tiempo suficiente y necesario para tratar a nuestros pacientes. De igual manera, se deben conocer las prescripciones de torque en el sistema de brackets utilizado para obtener el máximo beneficio posible, así como tomar la mejor decisión terapéutica, ya sea dejando trabajar los arcos de alambre o aumentando los valores de torque positivo o negativo según sea el caso, doblando los alambres.

Asimismo, es muy importante detectar las discrepancias entre relación céntrica y máxima intercuspidación, ya que en muchas ocasiones la oclusión que el paciente presenta clínicamente podría no estar dentro de los parámetros de oclusión funcional, lo cual puede traer como consecuencia una situación de inestabilidad postratamiento o la aparición de signos de inestabilidad en la oclusión en un corto tiempo.