Mordida profunda, cruzada, apiñamiento moderado, con un resalte horizontal aumentado

por Raissa Rodríguez Mercado.¹ Dra. Beatriz Gurrola Martínez.² Dr. Adán Casasa Araujo.³ Octubre 2017

¹ Residente de segundo año de la maestría en ortodoncia y ortopedia maxilofacial en el Centro de Estudios Superiores (CESO), ² Profesor del CESO y profesor de tiempo completo Titular “C” definitivo en la carrera de Cirujano Dentista de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza UNAM. ³ Director del CESO.

Mordida profunda, cruzada, apiñamiento moderado, con un resalte horizontal aumentado

Resumen

Se describe un caso clínico de un paciente de 13 Años, es clase II esquelética, hiperdivergente, clase I canina derecha, clase canina izquierda no determinada, clase I molar bilateral, con el canino superior izquierdo palatinizado. Tiene apiñamiento moderado superior e inferior, el incisivo inferior izquierdo impactado, con sobremordida horizontal y vertical aumentada al 100%. El plan de tratamiento fue: corrección de la mordida profunda, expansión maxilar, alineación, nivelación, exodoncia del incisivo izquierdo inferior y del supernumerario, stripping, detallado, y retención. Con el tratamiento ortodóntico se logró la corrección de la sobremordida profunda, del apiñamiento maxilar y mandibular. Corrección de las líneas medias dentales. A los 2 años y 2 meses de tratamiento activo los resultados faciales, dentales, estéticos y funcionales fueron satisfactorios, y se mantienen en la fase de retención, con retenedores fijos de canino a canino superior e inferior, circunferencial superior con fingers en canino superior izquierdo y en el incisivo lateral derecho Hawley inferior con ganchos en “C” en molares ambos con cinturón vestibular anterior y posterior.

Palabras Claves: sobremordida, apiñamiento, maxilar, retención, maxilar.

La influencia del crecimiento mandibular en el desarrollo de la mordida profunda, antes, durante y después del tratamiento de ortodoncia, ha sido objeto de numerosas investigaciones por más de 40 años.¹

Graber define la mordida profunda, como a un estado de sobremordida vertical aumentada, en donde la dimensión entre los márgenes incisales dentales superiores e inferiores es excesiva, este resalte dental se le denomina overbite o sobremordida vertical y la norma es de 2  mm, sin embargo, Chaconas lo considera en porcentaje y menciona que existe una sobremordida vertical normal, cuando cerca del 20% de la superficie labial de los incisivos inferiores está cubierta por los incisivos superiores.2,3

La sobremordida vertical profunda, es quizás una de las maloclusiones más comunes y más difíciles de tratar de manera exitosa. Este resalte dental es denominado overbite o sobremordida vertical y la norma es de 2 mm. La mordida profunda también predispone al paciente a la enfermedad periodontal debido a la oclusión incorrecta, tensión excesiva, trauma, problemas funcionales y bruxismo.4,5 Las maloclusiones clase II son una de las principales razones por la que los pacientes buscan o acuden a un tratamiento de ortodoncia. Las combinaciones de factores dentales y esqueléticos que van de leves a severa proporcionan múltiples discrepancias.6,7 Entre otros factores, los protocolos de tratamiento puede variar mucho dependiendo de la capacidad profesional, la gravedad de la mal oclusión, y el cumplimiento o colaboración del paciente.8,9

Hay una serie de técnicas de ortodoncia y aparatos para el tratamiento de la maloclusión clase II; entre estos son elásticos de clase II.10

Reporte de caso

Se presenta una paciente de 13 años de edad, cuyo motivo de consulta fue: “mala mordida, dientes chuecos ” se diagnostica como clase II esquelética, hiperdiferente, clase I canina derecha, clase canina izquierda no determinada, clase I molar bilateral, con el canino superior izquierdo palatinizado, tiene apiñamiento moderado superior e inferior, el overjet y overbite están aumentados. En los estudios iniciales se observa en la fotografía extraoral de sonrisa simetría facial, es de perfil recto. (Figura 1 y 2)

Figura 1. Extra oral de frente de sonrisa.
Figura 1. Extra oral de frente de sonrisa.
Figura 2. Perfil.
Figura 2. Perfil.
Estudios intraorales

En las fotografías intraorales de inicio tenemos en la de frente las líneas media dental inferior desviada 0.5 mm a la izquierda, la clase II molar y canina bilateral. (Figura 3-5)

Figura 3. Intraoral de frente.
Figura 3. Intraoral de frente.
Figura 4. Lateral derecha.
Figura 4. Lateral derecha.
Figura 5. Intraoral izquierda.
Figura 5. Intraoral izquierda.
Estudios radiográficos de inicio

En la radiografía lateral de cráneo se ve la clase II esquelética del paciente y la normodivergencia que presenta el paciente. (figura 6)

Figura 6. lateral de cráneo.
Figura 6. lateral de cráneo.

En la radiografía panorámica vemos que están los 32 dientes permanentes presentes, ya con los terceros molares superiores e inferiores en formación. (Figura 7)

Figura 7. Rx Panorámica.
Figura 7. Rx Panorámica.
Estudios de progreso

Fueron tomados después de 12 meses de haberse iniciado el tratamiento; en la fotografía intraoral de frente se puede ver la alineación, nivelación y la corrección de la sobremordida profunda. (Figura 8)

Figura 8. Sonrisa.
Figura 8. Sonrisa.
Estudios finales

El caso fue terminado al cabo de 1 año y 8 mes de tratamiento, teniendo como resultado un paciente con una sonrisa agradable y armónica, perfil armónico. (Figura 9 y 10)

Figura 9. Perfil.
Figura 9. Perfil.
Figura 10. Intraoral de frente.
Figura 10. Intraoral de frente.
Estudios finales

En las fotografías intraorales, observamos líneas medias coincidentes, un adecuado overjet y overbite, las fotografías laterales derecha e izquierda, la obtención de clase I molar y canina bilateral. (Figura 11-13)

Figura 11. Frente.
Figura 11. Frente.
Figura 12. Lateral derecha.
Figura 12. Lateral derecha.
Figura 13. Izquierda.
Figura 13. Izquierda.

Resultados

El paciente fue colaborador, obteniendo buenos resultados, termina con clase I canina y molar bilateral, overjet y overbite adecuados. El tiempo de retención debe ser prolongado debido a las características especiales del biotipo facial que presentan estos pacientes en quienes el factor muscular tiene una gran importancia en el mantenimiento de los resultados obtenidos. En este caso para la retención se indicaron termoformados tipo Essix superior e inferior, retenedor termoformado inferior. (Figura 14 y 15)

Figura 14. Vista superior.
Figura 14. Vista superior.
Figura 15. Oclusal inferior.
Figura 15. Oclusal inferior.

Discusión

La mordida profunda es parte común de la maloclusión en niños y adultos, por lo que se hace necesario y fundamental considerar la etiología, para formular un diagnóstico y plan de tratamiento detallado lo que nos permitirá alcanzar resultados esqueléticos, dentoalveolares óptimos y, sobre todo, mejorar la sonrisa y el aspecto facial del paciente. El método usado para tratar la mordida profunda deberá determinarse mediante la consideración del plano oclusal, competencia labial, dimensión vertical esquelética, convexidad esquelética y estabilidad del resultado final.11 Por otra parte autores como; Quiros y McNamara señalan que no existen muchos estudios que avalen la utilización de elásticos de clase II en el tratamiento de las maloclusiones.12,13

Conclusión

Los resultados estéticos y de la valoración de la sonrisa por parte del paciente con la corrección de este tipo de maloclusiones es importante, pues el paciente ve con agrado el mejoramiento tanto de su sonrisa como de su aspecto facial más armónico.

Referencias

  1. Cruz Moreno Beatriz M, Muñoz Gaviria C E Tratamiento ortodóncico de mordidas profundas Rev Fac Odontol Univ Antioq vol.23 no.1 Medellín July/Dec. 2011 http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext=S0121-246X2011000200010 consulta dic2016
  2. Morales Osvaldo, Rodríguez E, Casasa Rogelio. Manejo de la mordida profunda. 28 de Febrero del 2005. www.geodental.net. Consulta dic 2016.
  3. Rodríguez E, Casasa R, Natera A. 1001 Tips en ortodoncia y sus secretos. Editorial Amolca, primera edición 2007.
  4. Chaconas J. Spiro. Ortodoncia. 1982 Editorial el manual moderno. México DF. 20,
  5. Águila, F. Juan. Manual de Cefalometría. Edición 1996. Editorial Actualidades Médico odontológicos. España
  6. Bjork A, Skieller V. Facial development and tooth eruption. An implant study at the age of puberty. Am J Orthod. 1972 Oct;62(4):339-83.
  7. Baccetti T, Franchi L, Kim LH. Effect of timing on the outcomes of 1-phase nonextraction therapy of Class II malocclusion. Am J Orthod Dentofacial Orthop 2009;136:501-9.
  8. Baccetti T, Franchi L, Stahl F. Comparison of 2 comprehensive Class II treatment protocols including the bonded Herbst and headgear appliances: a double-blind study of consecutively treated patients at puberty. Am J Orthod Dentofacial Orthop 2009;135:698. e1-10; discussion 698.
  9. Bishara SE, Cummins DM, Zaher AR. Treatment and posttreatment changes in patients with Class II, Division 1 malocclusion after extraction and nonextraction treatment. Am J Orthod Dentofacial Orthop 1997;111:18-27.
  10. Janson G, Graciano JT, Henriques JF, de Freitas MR, Pinzan A, Pinzan- Vercelino CR. Occlusal and cephalometric Class II Division 1 malocclusion severity in patients treated with and without extraction of 2 maxillary premolars. Am J Orthod Dentofacial Orthop 2006;129:759-6
  11. Paquette DE, Beattie JR, Johnston LE Jr. A long-term comparison of nonextraction and premolar extraction edgewise therapy in "borderline" Class II patients. Am J Orthod Dentofacial Orthop 1992;102:1-14.
  12. Quirós Álvarez Oscar J. Ortodoncia nueva generación. 2003 Editorial Amolca. Caracas, Venezuela. 30-31.
  13. McNamara JA Jr. Components of Class II malocclusion in children 8-10 years of age. Angle Orthod1981;51:177-202