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Protocolo preoperatorio del paciente candidato a elevación traumatica del seno maxilar (ventana lateral). Parte II

Protocolo preoperatorio del paciente candidato a elevación traumatica del seno maxilar (ventana lateral). Parte II

Resumen


El aumento de seno maxilar (o elevación del seno) es un procedimiento quirúrgico muy efectivo para incrementar la altura ósea en la región posterior del maxilar y, de este modo, permitir la colocación de los implantes dentales.

El presente artículo tiene por finalidad puntualizar las consideraciones preoperatorias, desde la historia clínica (interrogatorio), diagnóstico protésico y quirúrgico, establecimiento de clasificación del reborde a tratar, pronóstico y selección del plan de tratamiento, así como un apartado del protocolo farmacológico que se siguiere para este tipo de intervención.

Palabras claves: Elevación del seno maxilar, injerto óseo, antimicrobiano, ventana ósea.

Palabras clave: piso de seno maxilar, ápices, tomografía cone beam, intrusión, género, ortodoncia.


Opciones quirúrgicas para el tratamiento de la zona posterior del maxilar superior distintas a la elevación de seno maxilar

Se ha buscado evidenciar cuál es la técnica de aumento óseo más predecible en la zona posterior del maxilar superior, hasta el punto que varios autores reportan varios abordajes distintos a la elevación de seno maxilar;¹⁴,¹²,¹⁵ a continuación, se explica en forma detallada cada una de ellas:

Implantes Angulados

Esta opción trata de la colocación de implantes en posición angulada para evitar perforar el seno maxilar. Aparicio y cols,²¹ en un estudio retrospectivo, hallaron que el porcentaje de éxito un año después de colocar implantes axiales, según los criterios de Albretksson e Isidor (1994), fue del 91.3% en comparación con el 95.2% para los implantes angulados, sin que las diferencias fueran estadísticamente significativas para el grado de angulación (p > 0.78). Encontraron fallas mecánicas en 16 prótesis al año de su colocación (55.1%) por apretamiento de los pilares sin alteraciones después de este tiempo. En una revisión sistemática de literatura realizada por Att y cols. (22-88) se encontraron 8 estudios en los cuales se evaluaron implantes angulados distalizados en la zona posterior del maxilar superior, y reportaron tasas de supervivencia del 92.8% al 100% en periodos de observación de 1 a 3 años; sin embargo, aclaran que en 7 de los 8 estudios no se muestran datos por separado de implantes angulados comparados con implantes axiales. Además de encontrarse escasa literatura sobre esta opción, no hay estudios a más de tres años, lo cual hace este procedimiento, hasta el día de hoy, impredecible a largo plazo.

Implantes Cortos

Esposito y cols.²³,²⁴ reportaron que la literatura actual está enfocada en evaluar los implantes cortos colocados sin aumento de seno maxilar, ya que es un procedimiento menos complejo, más barato y rápido que la elevación de seno maxilar. Esposito y cols.²⁴ indicaron que implantes con longitudes de 5-8 mm son considerados cortos, pero algunos autores creen que implantes de 7-10 mm son cortos. Ten Brukkenkate y cols.²⁵ encontraron 6 fallas de las 7 reportadas en esta zona (75%), de las cuales 5 se debían a procesos infecciosos y una por presencia de movilidad. Ellos sugieren mejores resultados si se combinan estos implantes cortos con otros de mayor longitud.²⁵ En un nivel de evidencia más alto, las revisiones encuentran otros factores de riesgo que deben tenerse en cuenta. Goodacre y cols.,²⁶ en una revisión entre de trabajos publicados entre 1981 y 1997, encontraron una mayor pérdida de implantes de 7-10 mm (4.8%) que mayores de 10 mm (1.1%) con mayor prevalencia en hueso tipo IV (16%) comparado con los tipos I-III (3%).

Das Neves y cols.²⁷ llevaron a cabo una revisión sistemática de publicaciones entre 1980 y 2004 y encontraron que en 22 de 31 estudios (67%) se atribuye como factor de riesgo la pobre calidad ósea y la poca longitud de reborde alveolar. Los autores lo atribuyen a que la combinación implante-calidad ósea resulta en poca estabilidad mecánica cuando se coloca el implante y en su tiempo de cicatrización. Lo evidenciado en los estudios más rigurosos, aunque está de acuerdo en que la longitud corta no es por sí sola un factor de riesgo para pérdida del implante,²⁴,²⁷ sí clarifica que la suma de factores anatómicos y funcionales encontrados en zona posterior del maxilar superior son suficientes para disminuir considerablemente el pronóstico del implante colocado en esta zona.⁹

Figura 1

Implantes que perforen el seno maxilar

Branemark y cols.²⁸ publicaron un estudio in vitro en tres perros, a los que se les colocaron implantes sin perforar completamente el grosor del reborde y se les realizó seguimiento mensual durante dos años. Además, reportaron el seguimiento a 101 pacientes a los que se les realizó terapia de implantes y seguimiento entre 2 y 10 años.

En la fase in vitro, encontraron oseointegración en la zona del implante sin fibrointegración presente. En la fase clínica del mismo estudio observaron un éxito del 88% al año y del 77% a los diez años, muy inferior a los resultados con otras opciones terapéuticas. Por otro lado, 2 estudios de Jung y cols.,²⁹,³⁰ en los que se colocaron implantes con perforación de la membrana ≥ 4 mm, presentaban radiográficamente engrosamiento de la mucosa alrededor de los implantes.²⁹,³⁰ Cabe resaltar que ninguno de los 2 estudios muestra resultados biomecánicos del implante (falla, supervivencia/éxito), ya que ninguno de los implantes fue cargado protésicamente. Por otro lado, los tiempos de seguimiento fueron insuficientes. Como se observa, hay ausencia de evidencia que lleve a pensar clínicamente en tener en cuenta esta opción como válida.

Realización de osteotomía horizontal/vertical e injertos óseos

Esta opción consiste en la colocación de injertos óseos que estimulen neoformación ósea en la zona donde se colocarán los implantes dentales, y ha presentado resultados similares a los de elevación de piso de seno maxilar.¹³ Aghaloo y Moy¹⁵ realizaron una extensa revisión sistemática de literatura que buscó determinar la evidencia disponible desde 1980 hasta el 2005 para conocer cuál técnica de aumento de reborde es la más exitosa para suministrar el suficiente soporte óseo en la zona posterior de maxilar superior para colocación de implantes sobre el tiempo. Para ello compararon, en primer lugar, técnicas de aumento de reborde alveolar (regeneración ósea guiada [GBR], injerto onlay/inlay, distracción osteogénica [DO]) y, en segundo lugar, la elevación de seno maxilar con técnicas de aumento de reborde alveolar. De los 536 títulos identificados, seleccionaron exhaustivamente 90 artículos clínicos que hubieran sido realizados en humanos, el procedimiento se efectuara previo o al momento de la colocación de implantes, que estos fueran colocados en la zona aumentada, con al menos 10 pacientes, con seguimiento a un año mínimo y que reportaran éxito y supervivencia de los implantes colocados de 5 años.¹

Aghaloo y Moy¹⁵ informaron que, entre las técnicas de aumento de reborde, la tasa de supervivencia de 1 232 implantes con GBR fue del 95.5%, la cual fue levemente más alta en comparación con las tasas del 90.4% y 94.7% con injertos inlay/onlay y DO, respectivamente. Al comparar las técnicas de elevación de piso de seno con otras técnicas de aumento, la tasa de supervivencia de elevación de piso de seno fue del 92 % (n =2 904; IC = 87.2-96.8), cuyas variaciones dependieron del tipo de material de injerto utilizado; los resultados fueron similares a los de predictibilidad.

Estos hallazgos concuerdan con los de Chiapasco y cols.,¹⁶ quienes encontraron en 17 artículos una tasa de supervivencia del 99.3% (rango: 99-100%) para GBR. Ellos la proponen como una opción tan válida como la elevación de piso de seno, para aumento horizontal y vertical de la zona posterior del maxilar superior, ya que esta técnica tiene en cuenta el volumen tridimensional del reborde. Este estudio no considera la insuficiente altura de reborde residual por neumatización, como sí la elevación de seno maxilar,¹⁵ pero considera otras variables a la hora de escoger cuál técnica es más adecuada.¹¹ Por ejemplo, las revisiones sistemáticas realizadas por Esposito y cols. muestran que en 40 ensayos clínicos aleatorizados con 455 pacientes de una revisión²² y en 13 ensayos clínicos aleatorizados de la otra revisión²³ afirman que la evidencia hasta hora no puede mostrar con certeza cuál es la técnica de aumento más efectiva por la heterogeneidad metodológica encontrada en los estudios y la capacidad operador-dependiente que distorsiona la predictibilidad de las técnicas, pero son claros en afirmar que procedimientos, como el aumento extenso del reborde con injertos presentan mayores complicaciones posquirúrgicas y protésicas, mayor dolor posoperatorio, más días de hospitalización, mayores costos y mayor tiempo de tratamiento en relación con otros procedimientos como elevación de piso de seno o colocación de implantes cortos.²²,²³

Técnica de elevación de piso de seno maxilar

Las técnicas de elevación de seno maxilar, a partir de su abordaje quirúrgico, han sido divididas en 2 abordaje lateral y abordaje transcrestal. A continuación, se presenta con más detalle cada una de ellas.

Ventana lateral (caldwell-luc)

Esta técnica fue descrita originalmente en 1893 por George Caldwell (Estados Unidos) y 1 año más tarde por Guy Luc (Francia). Consiste en el abordaje del seno maxilar por vía vestibular a través de la fosa canina. En los años 80 y 90 fue remplazada ampliamente en este papel por la cirugía endoscópica funcional sinusal (CEFS). Este abordaje se limitó para otras indicaciones mucho menos frecuentes. En varios estudios en los cuales se ha comparado la CEFS con Caldwell-Luc se observa que la CEFS, al ser un procedimiento menos invasivo y presentar resultados similares, es actualmente la técnica de elección por otorrinolaringólogos.³¹,³²

Tatum, en 1977, propuso como alternativa el aumento quirúrgico del volumen óseo de la cavidad del seno maxilar con una técnica Caldwell-Luc modificada, a la que denominó elevación de piso de seno maxilar. Para ello fracturaba parcialmente el reborde de la cresta de arcada maxilar con el fin de elevar la membrana del seno maxilar, para luego colocar injerto autólogo y a los 6 meses colocar el implante endóseo. Aunque no se observaron resultados predecibles por el tipo de implante y el tipo de injerto utilizados, el uso de otro tipo de materiales de relleno (aloinjerto, xenoinjerto o aloplástico) más el mejoramiento de las características de los implantes, convirtieron este abordaje en un procedimiento con resultados más predecibles.³³

Técnica Transcrestal

La técnica transcrestal se caracteriza por un abordaje del seno maxilar desde la cresta coronoapicalmente, sin necesidad de realizar exposición de las paredes del seno maxilar, como se describe en la técnica lateral. Tatum³³ fue el primero en describir, a diferencia de la técnica lateral, una técnica quirúrgica para colocación de implantes Omni R® (Omni International) en rebordes con insuficiente grosor vestibulopalatino, a partir de 3 instrumentos denominados formadores de canales (channel formers) que ingresaban desde el reborde de la cresta alveolar, para establecer la profundidad y dirección del nuevo alveolo formado. No obstante, el primer reporte de la utilización del abordaje crestal para elevación de piso de seno lo realizó Robert Summers en 1994.³⁴,³⁵ Actualmente, ha habido reportes de caso con varias modificaciones al abordaje por uso de distintos instrumentos, pero las más sustentadas han sido la técnica descrita por Summers, y en menor grado, la técnica descrita por Cosci, que serán profundizadas a continuación.

Técnica con osteótomos

Como se acaba de mencionar, entre 1994 y 1995, Robert Summers publicó una serie de cuatro artículos³⁶,³⁷ en los que planteaba una nueva técnica de aumento horizontal³⁸ y vertical³⁹ para colocación de implantes sin necesidad de perforación. Para esto indicaba el uso de instrumentos cónicos graduados en longitud y grosor que se denominan osteótomos. Al introducir estos instrumentos progresivamente en el orden indicado por la casa comercial, expanden lateralmente el hueso vestibular y palatino, y lo compactan conforme se vaya realizando la penetración. El objetivo inicial reportado por Summers fue mejorar la densidad ósea y conservar la mayor cantidad de hueso, proponiendo esta técnica específicamente para zonas posteriores del maxilar, las cuales presentan corticales delgadas o ausentes y un hueso trabeculado de consistencia blanda.³⁶ La elevación de seno es una de las diversas aplicaciones que reporta,³⁹ como la expansión vestibulolingual y vestíbulopalatina de rebordes (REO, por su sigla en inglés) de más de 3 milímetros. El autor propone que la elevación de piso de seno maxilar se puede realizar, bien sean con osteótomos únicamente (OSFE, por su sigla en inglés) o con osteótomos más adición de hueso (BAOSFE, por su sigla en inglés). Summers planteaba que la OSFE se debe realizar cuando hay una distancia menor de diez milímetros entre la cresta del maxilar y el piso de seno, pero una altura de hueso remanente de 5 o 6 milímetros.

Esta técnica, a diferencia del desplazamiento lateral en la REO, empuja progresivamente el hueso remanente hacia arriba, al tiempo que van elevándose el seno maxilar, el periostio y la membrana gracias a la masa ósea deslizada.³⁸ Greenstein y Cavallaro³⁵ expusieron que subantralmente se encuentra hueso tanto blando como denso. Por otro lado, Summers reporta mejor fijación del implante y simplificación de la elevación de seno maxilar con osteótomos con la técnica BAOSFE, ya que, al ser incrementado gradualmente el material de injerto, actúa como un tapón hidráulico que empuja los límites del seno hacia arriba.³⁹

Técnica de Cosci

Ferdinando Cosci y Marcello Luccioli, al observar el potencial invasivo de la técnica Caldwell-Luc modificada reportada por Boyne y James, en 1980, y el pobre control de la fractura en la técnica con osteótomos de Summers, reportaron una serie de 256 implantes colocados en 237 pacientes entre 1994 y 1999, con una nueva técnica de elevación de piso de seno denominada técnica de Cosci. Esta se caracteriza por la perforación (no fractura) de la cortical del piso de seno maxilar, realizada en rebordes alveolares de más de 4 milímetros, con el uso de fresas de elevación (lifting drills) diseñadas por el autor. El estuche quirúrgico está compuesto por 8 fresas con el mismo diámetro (3.10 mm), ángulo de corte de 30° y longitudes de incremento sucesivo (5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12 mm) para ser utilizadas secuencialmente,³⁴,³⁵ lo cual es similar al uso de los osteótomos reportados en la técnica de Summers.³⁹ Esta técnica está indicada únicamente para colocación inmediata de implantes.

Figura 2

Técnica de elevación crestal de base (crestal core sinus augmentation)

Summers⁴⁰ publicó una modificación de las técnicas OSFE y BAOSFE, originalmente denominada desplazamiento crestal del sitio futuro (crestal FSD), que está indicada en rebordes alveolares insuficientes en pacientes parcialmente edéntulos, donde su longitud no permite la colocación inmediata de implantes. Greenstein y Cavallaro⁴¹ reportaron que es innecesario remover el hueso remanente y, por lo tanto, es desplazado apicalmente con osteótomos especiales (FS osteotomes) que intruyen el hueso apicalmente. Summers explica que tanto la parte del hueso elevado como la otra parte del hueso dentro del sitio quirúrgico permanecen con suministro sanguíneo derivado de la membrana de Schneider, además del aporte de células osteogénicas y proteínas morfogenéticas de hueso (BMP, por su sigla en inglés), que brinda los materiales de injerto.³⁷ Estas técnicas, al igual que la técnica de Cosci, son pobremente reportadas por su dificultad operativa y la alta probabilidad de perforación de la membrana.

Colocación de injerto óseo

Toda técnica de elevación sinusal tiene como objetivo la neoformación de un tejido óseo en el interior de un seno maxilar capaz de albergar implantes dentales sometidos a carga funcional.

Al consultar la literatura disponible acerca de esta técnica quirúrgica aplicada a la implantología, es posible observar una gran variedad de opiniones sobre cuál es el material idóneo para llevar a cabo este tipo de técnicas. Numerosos materiales (hueso autologo, xenoinjerto, materiales aloplásticos, concentrados plaquetarios y/o fibrina, o una combinación de ellos) han sido propuestos, habiéndose reportado altas tasas de éxito clínico en la mayoría de los casos. En un reciente trabajo de revisión metaanalítica en el cual se han evaluado y comparado los resultados de un total de 26 estudios de experimento animal empleando diferentes materiales para elevación de seno maxilar, se concluyó que el tipo de material usado no parece ser un factor que determine de una manera sensible los resultados de la técnica de elevación de seno.⁴²

Un biomaterial ideal debería de cumplir al menos estas características: ser biocompatible, ser reemplazado absolutamente por nuevo hueso vital y mostrar propiedades osteogénicas, osteoinductivas y osteoconductoras. En este sentido, el hueso autógeno continúa siendo el material de referencia, o como se conoce en la literatura científica anglosajona: gold standard, para este tipo de procedimiento quirúrgico. Su principal virtud es que aúna propiedades osteogenicidad, osteoinductividad, osteoconductividad, osteotrofismo y ausencia de respuesta inmune) que ningún otro material puede ofrecer.

Pese a que su validez clínica está fuera de toda duda, la utilización de hueso autólogo plantea diversos inconvenientes. Entre ellos los más destacables son la obtención del injerto, ya que normalmente requiere de la apertura de un segundo campo quirúrgico, cuya disponibilidad es limitada.

Por otro lado, la tasa de reabsorción del hueso autólogo suele ser bastante elevada una vez es usado como injerto.

El grado de reabsorción se ve determinado tanto por el origen embriológico del tejido (el hueso membranoso es reabsorbido en menor proporción que el hueso de origen endocondral), como por la presentación del mismo, ya que un injerto en bloque se reabsorbe en menor medida que un injerto particulado. Es bien sabido que materiales aloplásticos, como la hidroxiapatita o el fosfato tricálcico, así como algunos injertos de origen animal, presentan una tasa de reabsorción mucho más lenta comparados con el hueso autólogo, pudiendo perdurar en condiciones de biocompatibilidad incluso por años. Si tenemos en cuenta que el mantenimiento de un espacio y una estabilidad estructural del injerto que permite la maduración ósea es uno de los principios fundamentales a respetar cuando se pretende conseguir un aumento óseo, la aplicación de un injerto mixto compuesto en parte por hueso autólogo y hueso de origen exógeno con estabilidad estructural parece razonable.

Conseguimos con ello un efecto aditivo de las propiedades favorables de estos materiales, combinando el potencial biológico del hueso autólogo con la capacidad de mantener un andamiaje osteoconductivo por parte del sustituto óseo.

Manejo farmacológico

Ya que hemos realizado la valoración médica del paciente, a través de interrogatorio para descartar factores de riesgo que intervengan en el pronóstico de nuestra cirugía; y de igual forma hemos analizado en forma sistemática y meticulosa el caso desde el punto de vista protésico y quirúrgico; y hemos logrado establecer un pronóstico y plan de tratamiento adecuado; estamos listos para llevar a cabo la cirugía de elevación de seno con ventana lateral si es que nuestro paciente así lo requiere.

Sabemos de antemano que esta técnica quirúrgica a pesar que con el transcurso de los años se ha ido puliendo, siempre estará asociada a un postoperatorio con mucha inflamación y dolor, es por ello que pretendemos cubrir farmacológicamente esta parte para disminuir en la manera de lo posible estos efectos indeseados.

Terapia con Antimicrobianos

Para la realización del procedimiento quirúrgico de elevación de seno maxilar con ventana lateral, sugerimos una cobertura con un antimicrobiano del grupo de las penicilinas combinado con un antimicrobiano que inhiba la síntesis de betalactamasas:

Amoxicilina 750mg + Ácido Clavulánico 125mg, cada 12 horras.

Esta combinación de antimicrobianos se considera el gold standar para el manejo y prevención de infecciones que involucran el seno maxilar; la dosis, el intervalo y la duración del esquema podrá ser modificado dependiendo de innumerables variables y serán adaptadas individualmente para cada paciente.

En el caso de los pacientes que sean alérgicos a las penicilinas; muchas literaturas colocan al grupo de las lincosamidas como el segundo escoge, por ejemplo:

Clindamicina 300mg, 1 tableta V.O. cada 8 horas.

Por otro lado, también indicamos un antimicrobiano en presentación de colutorio, utilizado de la siguiente forma:

Enjuague de clorhexidina al 0.12%, Utilizar sin diluir (durante 1 minuto) 3 veces al día por.

Cabe mencionar que recomendamos el colutorio de clorhexidina una semana antes y después de la cirugía, para disminuir la carga bacteriana de la cavidad bucal, y evitar contaminación de la zona intervenida; también sugerimos suspender el colutorio 24 horas posteriores a la cirugía pues está asociado a la inhibición de la proliferación de fibroblastos, los cuales son importantes para las etapas iniciales de cicatrización.

Manejo del dolor e inflamación

Para evitar un proceso inflamatorio intenso y prolongado, proponemos la administración Intramuscular de un corticosteroide, de preferencia que tenga características de corta y larga duración para que le demos cobertura a todo el posoperatorioy se indica de preferencia una monodosis, recordemos que solo deseamos atenuar los signos de inflamación y de ninguna manera inhibirlo por completo, ya que necesitamos este proceso inflamatorio para que se desarrolle una correcta cicatrización tisular y regeneración ósea. Es importante tener en cuenta que el uso prolongado de corticosteroide tiene un impacto significativo en la elevación de la glicemia y esto puede tener complicaciones en paciente con diabetes mellitus.

También recomendamos el uso de un AINE con características de buen control de analgesia e inflamación, la dosis, intervalo y duración serán determinados por el cirujano, dependiendo del procedimiento que se llevó a cabo, las características sistémicas del paciente y la evolución postoperatorias del mismo.

Y finalmente sugerimos el uso de un aerosol de aplicación nasal:

Oximetazolina 0.050%, aerosol aplicación nasal casa 8 horas.

Con el objetivo de mantener lubricada la mucosa nasal y promover la permeabilidad de complejo ostrium-meato-sinusal y evitar la obturación del mismo.

Discusión

El procedimiento quirúrgico de elevación de seno maxilar es una cirugía que se realiza previa a la colocación inmediata o diferida de implantes dentales en las zonas posteriores de los maxilares, esta debe ser seleccionada meticulosamente.

Primeramente, hay que ser muy claro en determinar el pronóstico de nuestro procedimiento descartando cualquier factor de riesgo local de la zona a intervenir que nos pueda contraindicar parcial o totalmente la intervención; si es que hay una patología sinusal habría que dar tratamiento antes de realizar la elevación o bien modificar nuestra ruta quirúrgica para evitar algunos defectos anatómicos si es posible.

Otro aspecto importante a tomar en cuenta es siempre planificar la cirugía bajo el punto de vista protésico, recordar que la finalidad del aumento del reborde a nivel del seno maxilar en precisamente la colocación de uno o varios implantes para soportar coronas que restauren la masticación, por lo tanto, resulta recomendable el uso de tomografías computarizadas de haz cónico y de preferencia usar escáner intraorales para la obtención de modelos digitales en donde podamos planificar la posición de nuestros implantes y dientes a restaurar y a partir de esto indicar la necesidad de altura y/o anchura ósea en sectores comprometidos por estructuras anatómicas como el seno maxilar.

Con todo este conjunto información recabada solo queda diagnosticar y clasificar nuestros rebordes alveolares cuantitativa y cualitativamente para establecer el tipo de procedimiento quirúrgico a llevar a cabo para el aumento de la altura y anchura del reborde.

Finalmente es imperioso la planificación de una terapia antimicrobiana, antiinflamatoria y analgésica, que corresponda a la situación particular del paciente a tratar, recordemos que dependiendo de la complejidad del proceso quirúrgico (ventana única o doble, elevación del seno unilateral o bilateral), así será los parámetros farmacológicos con los enfrentaremos cada caso individualmente; la dosis, intervalos y duración de los fármacos que empleemos puede modificarse según las necesidades del paciente.

Conclusiones

Históricamente, la odontología ha buscado reconstruir estructuras dentales y de soporte, bien sea por pérdidas o alteraciones que resultan en un déficit estético o funcional. En un comienzo, la solución más común era la confección de prótesis fijas o removibles. Hoy en día se han creado nuevas alternativas de tratamiento más acordes con las características del paciente. Gracias al concepto de osteointegración publicado en los años 50, el uso de implantes con fines protésicos se ha convertido en otra opción real de tratamiento, ampliamente difundida.

Aunque la terapia implantológica ha evolucionado, al caracterizar la presencia de factores sistémicos (presencia de diabetes, osteoporosis, etcétera) o factores locales (anatómicos, biológicos, funcionales y estéticos) que influyen directamente en su éxito a largo plazo, uno de los mayores retos clínicos del odontólogo ha sido realizar tratamientos específicamente en la zona posterior desdentada del maxilar superior, gracias a sus limitaciones anatómicas.

La reconstrucción de tejidos blandos y duros de soporte surge como procedimiento casi obligatorio para la preparación quirúrgica de maxilares atróficos.

En la literatura se ha evaluado la efectividad de esta opción terapéutica, hasta el punto de ser considerado un “procedimiento eficaz” para pacientes edéntulos que buscan mejorar su función masticatoria. Actualmente, este procedimiento se ha convertido en la elección preimplantar más solicitada por profesionales a la hora de mejorar las condiciones de la zona receptora del implante en zona posterior superior.

En cuanto al tipo de injerto a utilizar, está claro que la combinación de hueso autólogo con un xenoinjeto resulta la elección correcta para maximizar las características de cada uno de ellos.

Es por ello que con este documento esperamos orientar al clínico para desarrollar esta técnica de elevación de seno maxilar con ventana lateral, evaluando previamente cada uno de los candidatos a dicho procedimiento.

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